En el Evangelio de este domingo, Jesús se dirige a sus discípulos con palabras sencillas pero profundamente exigentes: «Vosotros sois la sal de la tierra… vosotros sois la luz del mundo». No dice que deberíamos ser, ni que algún día lo seremos, sino que ya lo somos, por el simple hecho de haber sido llamados por Él. La sal no se ve, pero transforma; da sabor y conserva. Cuando pierde su fuerza, deja de servir. Así también la fe: no está llamada a imponerse ni a hacerse notar, sino a dar sentido, esperanza y sabor a la vida cotidiana, especialmente allí donde parece que todo se vuelve insípido o gris. Un cristiano que vive sin coherencia, sin amor, corre el riesgo de perder esa fuerza transformadora.
La luz, por su parte, no se enciende para esconderla. La luz ilumina, orienta, permite caminar sin miedo. Jesús nos recuerda que la fe no es algo privado o encerrado, sino un don que se comparte a través de las obras, de los gestos sencillos de bondad, de la justicia, del perdón y de la misericordia vivida cada día.
No se trata de hacer cosas extraordinarias, sino de vivir lo ordinario de manera extraordinaria, dejando que Dios actúe a través de nosotros.
Cuando nuestras obras reflejan el amor recibido, entonces otros pueden ver la luz… y glorificar al Padre.
Que este Evangelio nos invite a preguntarnos:
¿Estoy dando sabor a la vida de los que me rodean?
¿Mi manera de vivir ilumina o pasa desapercibida?
Lunes Día 9
19:00 Exposición Santísimo
20:00 Suf. Jose Miguel y Rosina// Dftos. Calle San Blas. Almas del purgatorio
Martes Día 10
19:00 Exposición Santísimo
Jueves Día 12
19:00 Exposición Santísimo
20:00 Dftos. Asociación damas y caballeros del Pilar
Viernes Día 13
10:00 Suf. Dolores Marzá
18:30 Suf. Genoveva Ramalleira
20:00 Suf. Francisco Miguel Cuevas
21:00 Exposición Santísimo (PAC)
Domingo Día 15
12:00 Confirmaciones (Don Casimiro)
¨Hoja Parroquial realizada por David Iglesias¨